En conclusión, nos damos por satisfechos con los datos obtenidos durante el día de campo. Sobre todo con los obtenidos de Buitres, que a parte para nosotros fue una sorpresa ver que anidan en la sierra. Así mismo nos hemos dado cuenta -o al menos yo- de que la cobertura vegetal y los bosques apenas han sido dañados por el hombre. Exceptuando algunas zonas de jaral seco y áreas de pinar, el resto sigue tal y como estaba antes... por lo menos como cuando yo vine en las otras tres ocasiones.

Con respecto a las especies animales, nos hemos dado cuenta de que bastantes especies han disminuido e incluso desaparecido. Suponemos que entre las muchas causas está la reciente remodelación de la N-1 Madrid-Burgos. Su obra fue titánica y trajo consigo muchas molestias durante muchos meses. Como ejemplo de lo que digo, baste decir que el Ratonero criaba (años atrás) en alguna encina grande o roble de la cara sur, pero ahora ya es hasta muy raro verlo planear por estos parajes.

Esta aparente artificialidad la estamos creando entre todos, y a este paso solo quedarán intactos aquellos lugares que como el Pardo dispongan de vigilancia y una gran valla.

La época del año también dice mucho, ya que muchas flores o aves solo son observables en una determinada  fecha o periodo del año.

Sabemos (de otras salidas hechas) que hay especies como el Alcaudón común o el Roquero solitario que anidan actualmente la sierra, pero la pregunta es : ¿Hasta cuando?. Mientras la gente siga metiendose en los recovecos de la sierra en moto o andando en masa, o siga escalando impunemente por todos los picos y de una forma poco ecológica, esta sierra nunca recuperará su esplendor de antaño. 

Los tiempos cambian y la sierra ya se nos ha quedado pequeña. Sería bueno cerrar algunas partes de la sierra al público y potenciar la enseñanza medioambiental, pero sin alterar los recursos ganaderos, etc., como se ha hecho en otros lugares de Madrid. Las autoridades competentes tienen la última palabra.

Bueno, realmente pensamos que sin una protección eficaz y una colaboración de la gente, tanto visitantes como paisanos de los pueblos circundantes, no será posible hacer otras expediciones en las que haya una gran variedad de datos tanto de flora como de fauna.

Por otra parte, vemos que algunas especies están colonizando o recolonizando la sierra poco a poco, lo cual es una buena noticia, porque siempre tiende a pensarse que con el tiempo solo quedará una fauna y flora oportunista y acomodadicia, típico de un lugar degradado.

Así pues, esperamos con optimismo  que todo siga por buen camino. Este ha sido un día como muchos otros que pasan, pero archivado, en concreto, para la posteridad.

Una Silene (Silene colorata).Florecilla típica de zonas pedregosas con matorrales y Melojares.

 

(Jaione laevis ssp. carpetana) una flor endémica del  Guadarrama. Poco común.
Una Malva común (Malva sp.) que vemos en una cuneta.

 

Un gran bando de palomas torcaces (Columba palumbus) en migración. Utilizan el collado del Puerto del Medio Celemín o el  Pto. de la Miel para cruzar la sierra. Llegarán hasta las dehesas extremeñas si antes no son cazadas. También descansan en los pinares de aquí. 

 

 

Aquí, los dos miembros de la expedición se toman un descanso por la tarde, a la sombra de un Fresno. Nos hallamos cerca del soto del arroyo Alfrecho. Al fondo se puede ver el Colado del Alfrecho y el Arenal (1.450 m.), en el lado izquierdo. A la derecha  se ve el Cancho la Bola, las Ventanas, Lancha Mojada, y los Canchos de la Ladera. Durante esta parada que hicimos fue cuando observamos a los Buitres leonados en su pequeña colonia, estuvimos tomando notas sobre esta rapaz en la sierra.

Otra rapaz que se deja ver de vez en cuando es el Águila real (Aquila chrysaetos homeyeri) que utiliza la sierra como cazadero, hasta el momento.

 

 

Una rapaz típica, el Buitre leonado. En la foto un joven del año. Sería importante comprobar si la pequeña colonia aumenta cada año.

La sierra forma parte del territorio de alguna pareja reproductora de Águila real. En esta ocasión vimos a dos adultos atacando a un joven y a Buitres.
El Mochuelo (Athene noctua) habita en los encinares, pedregales y fresnedas de la cara sur preferentemente. No es tan abundante como parece, y en todas las salidas que he realizado siempre ha resultado escaso de ver. En la foto, un adulto posado en un Fresno. 

Una "pitimera" de Topillo (Pitymys duodecimcostatus) junto a un prado. Las vemos con más frecuencia en la cara norte, podría deberse a que hay más humedad allí.

Un excremento típico de Garduña (Martes foina). Hemos detectado su presencia en ambas caras de la sierra, con mas frecuencia por el lado norte. Lo que denota su preferencia.

Un Tejón (Meles meles marianensis) por un pastizal. Al igual que la Gineta, elige la cara norte que es mas "tranquila". Además, la naturaleza del lado norte está menos destrozada.

Dos Ginetas (Genetta genetta) en el hueco de un tronco de Encina. Sabemos que está presente en las dos caras de la sierra, pero es mas rara en la sur.

 

El Murciélago común (Pipistrellus pipistrellus) prefiere las zonas urbanizadas fundamentalmente para vivir. A la hora de cazar -generalmente al atardecer- se mueve por muy distintos ambientes. Pero siempre no muy alejado del casco urbano. Cría en edificios, desvanes, pajares, graneros y tenadas. Es fácil verlo revolotear en torno a la luz de las farolas, atrapando polillas. El ejemplar de la foto es un adulto, el joven es mas oscuro.   

En otra de las salidas que hice a la sierra- con Rubén Martínez- escuché a un macho de Búho real. Se trataba del típico reclamo de territorio (territorial). Fue a principios del mes de Marzo y en esa época ya es raro escucharlo, aunque todavía es posible, sobre todo si es un macho joven y está en su primer celo.

 

No creemos que críe actualmente alguna pareja, ya que hay mucha presencia humana en toda la sierra (pastoreo, escalada, excursionismo, moto-cross, etc.) y además los recursos alimenticios son muy pobres. Pero siempre queda la duda, porque puede haber algún paraje tranquilo y estar habitado por este gran Búho pardo. Podría usar la sierra como criadero y cazar en otra zona, como hacen algunas parejas de la Pedriza del Manzanares.

Empieza a oscurecer... El día termina y la expedición también. En nuestras libretas permanece intacto el testimonio que nos brindó la naturaleza este día.

En un anochecer; en las cercanías del cerro de la Cabeza, fue donde escuché al "Gran Duque" de la noche.